domingo, 8 de agosto de 2010

Ciencia ficción, ¿qué es?

Para empezar esta serie de artículos sobre lo que es, y ha sido, la ciencia ficción de factura netamente hispánica, propongo, como primer paso, intentar acotar lo que es y significa el término ciencia ficción en general. Es decir ir a una definición de la misma si ello resultara posible, anticipando que va a resultar muy complicado.
La ciencia ficción como concepto, que no como nomenclatura, surge en la literatura por lo que su ubicación temporal es muy complicada. Resulta claro que éste género literario es característico del siglo XX. Sin embargo: ¿podemos situar sus orígenes en una fecha aproximada?
Mucho se ha hablado y escrito acerca de los orígenes de la ciencia ficción. Los estudios realizados llegan a una conclusión meridiana: no existe un consenso para encuadrar el momento en el que ésta nace. Hay ensayistas, como Jean Van Herp o Pierre Versins, que consideran que los orígenes de la ciencia ficción se puede establecer en los antiguos textos griegos. Por el contrario Brian W. Aldiss (1) piensa que esta literatura es un fenómeno moderno, que tendría sus inicios con la novela gótica y sobre todo con la obra Frankenstein, o el moderno prometeo (2) de Mary W. Shelley. Donald Wolheim fecha el inicio en las obras de Jules Verne (3) y H.G. Wells. Jacques Sadoul, por último, aporta como inicio el año 1911 con la publicación del relato 124C41+ de Hugo Gernsback.
Es cierto que existen relatos muy antiguos que pueden estar incursos, de alguna manera, en el terreno de la ciencia ficción, mucho antes de que esa nomenclatura existiera. Luciano de Samosata escribió en el Siglo II sus Historias Verdaderas, que narran las aventuras espaciales de un viajero greco-romano. Son muy conocidos, asimismo, el Viaje a los estados e imperios de la Luna de Cyrano de Bergerac, Los viajes de Gulliver, cuyo autor es Jonathan Swiftf o Micromegas escrito por Voltaire. Todos estos relatos, y algunos más, pueden ser incluidos sin muchos problemas en lo que podríamos denominar proto-ciencia ficción.
Particularmente, comparto la idea de Brian Aldiss, respaldada, entre otros, también por Román Gubern (4), de que la ciencia ficción, tal y como ahora la conocemos, surge claramente en la novela Frankenstein, o el moderno prometeo. Victor Frankenstein crea un androide con la ayuda exclusiva de la ciencia. Anteriormente existían relatos en los que aparecían seres artificiales como protagonistas. El golem o los homúnculos, eran seres artificiales creados por medios generalmente mágicos que eran versiones del mito de la creación, esta vez ejecutado por seres humanos. Mary W. Shelley recrea una vez más el mito, pero esta vez, y es la primera, la creación de vida artificial se debe sencillamente a los avances científicos ya que será la ciencia biomédica la que dará vida a la criatura. Se da, por tanto, un salto cualitativo en relación a la explicación de un suceso fantástico, abandonando la magia, no explicable racionalmente y que se debe exclusivamente a la fe (creer en ella o no creer), y se incorpora al mito la ciencia. Es evidente que este cambio de perspectiva se debe al enorme avance de conocimientos sobre las disciplinas científicas en el siglo XIX, época en la que vivió la autora, y que ella conocía perfectamente. El empirismo está vigente y Shelley lo aprovecha en su beneficio.
La evolución del pensamiento filosófico y la entrada en la era del maquinismo, a través de la revolución industrial, hacen que los escritores que desean fabular abandonen las explicaciones mágicas, decantándose por las científicas o pseudo científicas, aunque éstas sean irreales en sí mismas. Se cambia al Dios creador omnipotente, por el dios ciencia, asimismo todopoderoso. Los relatos tienen la misma base, una base doblemente fantástica, pero el contexto en el que se mueven los protagonistas y las situaciones creadas, pertenecen ya al mundo tangible y, relativamente, explicable.
Frankenstein contiene uno de los arquetipos que la ciencia ficción usará profusamente en etapas posteriores: el robot, androide o cyborg (5). La criatura es realmente una creación artificial, construida basándose en retazos de cadáveres, con ayuda de la ciencia médica y la biológica y activado mediante la ciencia física. La criatura, a la que ni siquiera se le proporciona un nombre, es un androide como lo es Roy Baty (6) y sus compañeros. Éste, será un arquetipo a partir de ese momento que se irá repitiendo a lo largo de la historia en variadas formas, como ya hemos indicado, y serán recogidas tanto en la literatura como en el cine de ciencia ficción. Pero la criatura de Frankenstein es el primero, y de él surgirán todos los demás.
Hemos centrado, a nuestro criterio, el nacimiento de la ciencia ficción en esta novela. Posteriormente, y todavía en el siglo XIX, los citados Jules Verne y H.G. Wells desarrollarían relatos que son, por mérito propio, ciencia ficción. Conocidas por todos nos encontramos con las novelas De la Tierra a la Luna, Viaje alrededor de la Luna, Robur el conquistador o Veinte mil leguas de viaje submarino, que surgirían de la pluma de Verne. Wells escribiría Los primeros hombres en la Luna, El Hombre invisible, La máquina del tiempo (8), o La guerra de los mundos.
Pero es en el siglo XX donde la ciencia ficción encuentra su auge y despegue como género literario. La aparición de revistas pulp (9) en el mercado norteamericano, hace que se popularice el concepto de relato fantacientífico o de ciencia ficción. En la primera mitad del siglo XX nos encontramos, entre otras, con las siguientes revistas dedicadas al género de la ciencia ficción: Astounding, Amazing Stories o Wonder Stories, que incluyen relatos de una infinidad de autores, algunos de los cuales se harían posteriormente famosos. A partir de estas revistas, sobre todo en el mercado anglosajón, el género se afianza y su desarrollo alcanza hasta nuestros días, en sus distintas vertientes literaria y audiovisual.
Hemos visto hasta ahora en qué momento surge la ciencia ficción, pero es de rigor intentar acotar lo que significa ciencia ficción. Todos los autores de ensayos, cuyo objeto haya sido la ciencia ficción, lo han intentado con mayor o menor fortuna. Sería pretencioso el aportar una definición claramente novedosa, mas no parece afortunado el obviar lo que se ha escrito sobre el tema.
La propia identidad, el nombre compuesto, del término ciencia ficción, aporta una indefinición en sí misma: ciencia y ficción. Estos dos términos antagónicos implican una dificultad añadida en el objeto que se ha de definir.
Por una parte ciencia es, según el Diccionario de la Real Academia Española, en su primera acepción: Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. Por otra parte ficción, en su tercera acepción, queda reflejada del siguiente modo: Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios.
Por consecuencia, las dos palabras expresan una dicotomía al unirse. La ciencia parte de conocimientos obtenidos mediante métodos empíricos y la ficción es, sencillamente, creación especulativa sin ninguna base real. Entonces: ¿cómo es posible definir lo que es o no es ciencia ficción, si partimos de la base que sus componentes son unidades contrapuestas?
Difícil se hace encontrar una clara definición que contemple estas dos identidades y a su vez las encaje en un todo posible. Pretendemos, como bosquejo de definición, encontrar ésta en las innumerables respuestas que otros autores han aportado.
Primeramente consideremos que ciencia ficción es una traducción libre del término anglosajón sciencie fiction, que literalmente significa fanta-científica, fantasía científica o ficción científica. Este término fue acuñado, y publicado por primera vez, gracias a la pluma de Hugo Gernsback que, en 1927 y en la revista Amazing Stories, incluiría cierto tipo de relatos, que se venían publicando en su revista, como pertenecientes a un género literario relativamente novedoso: la ciencia ficción.
A partir de la acuñación del término muchos han intentado encuadrar, encorsetar y constreñir los diversos relatos dentro del género.
Definiciones existen muchas, sólo con unas pocas nos daremos idea de su amplitud:
Kingsley Amis: “Es aquella forma de narrativa que versa sobre situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos, pero cuya existencia se funda en cualquier innovación, de origen humano o extraterrestre, planteada en el terreno de la ciencia o de la técnica, o incluso en el de la pseudociencia o la pseudotécnica”.
Isaac Asimov: “Las historias de ciencia-ficción son viajes extraordinarios a uno de los infinitos futuros concebibles”
Judith Merril: “ciencia ficción es la literatura de la imaginación disciplinada”.
John Clute: “Una historia que trata de un mundo cambiado que aún no se ha hecho realidad”.
Carlo Fabretti: “El relato tipo de ciencia ficción es una narración especulativa, construida a partir de unas premisas contrafácticas no sobrenaturales, generalmente obtenidas por extrapolación de la realidad”.
Eulalio Ferrer Bohórquez: “La ciencia-ficción es el género narrativo que sitúa sus tramas en un mundo cuya única pretensión de realidad es la posibilidad de su existencia “.
Sam Lundwald: “No existen definiciones unitarias perfectamente válidas para lo que yo aquí, en aras de simplificar, llamo ciencia ficción”.
Rodolfo Martínez: “La fantasía es aquella literatura que intenta convertir lo más cotidiano en extraño; la ciencia ficción la que trata de convertir lo más extraño en cotidiano”.
Norman Spinrad: “Ciencia ficción es lo que se publica en las revistas y libros de ciencia ficción”.
Darko Suvin: “Una narración imaginaria, determinada por el recurso hegemónico de un lugar y/o unos dramatis personae que 1) son radical o al menos significativamente distintos de las épocas, lugares y personajes empíricos de la literatura mimética o naturalista pero 2), a la vez (en la medida en que la ciencia ficción se diferencia de otros géneros fantásticos; es decir, conjuntos de cuentos imaginarios sin validación empírica) simultáneamente aceptados como no imposibles de acuerdo con las normas cognoscitivas (cosmológicas y antropológicas) de la época del autor)”.
Como puede observarse, existe una definición para casi cualquier ensayista o autor. ¿Con cual estar de acuerdo? Probablemente con ninguna ya que seguramente todas tienen parte de verdad y comparten también errores.
En el próximo artículo terminaremos esta introducción y nos meteremos de lleno en lo que es la historia de la ciencia ficción española.
Que ustedes lo imaginen bien

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Notas
1 Brian W. Aldiss, 1925, Dereham, Norfolk, Reino Unido, autor de numerosas novelas de ciencia ficción. Entre sus obras llevadas al cine se encuentran Frankenstein Desencadenado (Frankenstein Unbound. Roger Corman 1990) o Inteligencia Artificial (A.I. Steven Spielberg 2001)
2 Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851), publicó Frankenstein, or The Modern Prometheus en 1818
3 Julio Verne, 1828-1905. Verne escribió multitud de libros entre los cuales figuran algunos que pueden ser incluidos dentro del género de ciencia ficción. Como ejemplos baste nombrar De la Tierra a la Luna (1865), Alrededor de la luna (1870), Veinte mil leguas de Viaje submarino (1870), Amiens en el año 2000 (1874), Robur el conquistador (1886) o Hector Sevardac (1877)
4 Gubern, Roman. Máscaras de la Ficción. Edit. Anagrama. Barcelona 2002. Pag 31.
5 Cyborg: Ser en parte biológico y en parte mecánico. Para que un cyborg sea tal, y no una máquina con partes biológicas, es necesario que todas o parte de las funciones de control residan en el cerebro biológico del ser transformado en cyborg (Francisco José Súñer y José Carlos Canalda en http://www.ciencia-ficcion.com)
6 Roy Batty es el nombre del androide modelo Nexus VI de la película Blade Runner (Ridley Scottt 1982), basada en la novela de Philip K Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
7 Aunque se considera popularmente a Wells el creador literario de la primera máquina del tiempo, el mérito es de un español: Erique Gaspar. La novela El Anacronópete fue publicado varios años antes que la famosa novela de Wells
8 La denominación Pulp proviene del papel en que estaban impresas este tipo de revistas. Los pulp magazines, si somos estrictos, eran aquellas publicaciones de contenido literario en un formato estándar de 25,4×17,7 cm, impresas en papel barato y basto, deleznable y sin guillotinar, confeccionado con pulpa de madera. (Armando Boix en http://www.ciencia-ficcion.com)
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